María José Navia: “Siempre es una aventura sacar un libro nuevo”

10 noviembre, 2018 3:04 pm Publicado por Vale Viancos | Deje sus pensamientos

En el marco de la octava versión de Puerto de Ideas Valparaíso, tuvimos la maravillosa oportunidad de conversar con la escritora nacional María José Navia sobre sus libros, inspiraciones, proyectos futuros y su experiencia en este festival.

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Créditos: María Jesús Miranda

Sentada en el hall del Hotel Diego de Almagro me espera María José Navia (en Twitter @mjnavia). Ella es escritora y académica, Doctora en Literatura y Estudios Culturales por la U. de Georgetown, Magíster en Humanidades y Pensamiento Social por la U. de Nueva York. Sequísima.

La conversación es como ella: simpática, juvenil y buena onda. Me cuenta que en diciembre de 2018 se publicará su nuevo libro Kintsugi (Editorial Kindberg), pero también hace poquito estrenó Lugar (2017; Ediciones de la Lumbre). Me cuenta también cuáles son sus inspiraciones, sus proyecciones y su experiencia en Puerto de Ideas.

Kintsugi estará en librerías en diciembre de este año, pero Arantxa Martínez, editora de Kindberg, quiso correr para tener algunos ejemplares y aprovechar los días del Festival Puerto de Ideas con una edición limitada. El libro es el mismo que se lanzará en diciembre, pero la única diferencia es que la contraportada no contará con los comentarios de escritores para no apurarlos. Ahora en la contraportada tenemos la típica descripción y en la solapa algunos comentarios sobre Lugar, mi libro anterior”, comenta.

–Un libro que publicaste también hace muy poquito
–Sí, en octubre del año pasado. Viví en Estados Unidos, llegué a Chile en 2016 y siento que regresé sembrando, tirando semillas y de repente empezaron a salir las plantas.

–¿De qué trata Kintsugi?
–Es una novela en cuentos, porque cada capítulo de la novela se puede leer de forma independiente. Uno podría si quisiera leer un solo cuento, saltarse a otro y tal, pero yo sugiero que es mejor leerlo como si fuera una novela, desde el comienzo hasta el final, porque así uno se va a armando la película y la cronología de la manera que yo pretendo, pero el lector es libre y puede leerlo del modo que se le ocurra. La novela, a través de distintos cuentos, narra la historia de una familia y va siguiendo la vida de los distintos integrantes en distintos momentos de su historia. Ojalá que al público le guste, yo estoy súper nerviosa, porque siempre es nervioso sacar un libro nuevo. Y también ansiosa de saber si funciona, si le gusta a los lectores, pero he recibido un par de buenos comentarios que me tienen más tranquila, ¡siempre es una aventura publicar un nuevo libro!

–¿Cómo es lanzar un libro en octubre del año pasado y uno nuevo este año?
–La escritura de los dos fue más o menos simultánea durante varios años, y se dio que el proceso de Lugar fue más rápido, mientras que con Kintsugi, en su primera versión, estaba muy cruda. Cuando empezó a circular por editoriales y la aceptó Kindberg todavía le faltaba un poco de trabajo. Mis dos libros al mismo tiempo tuvieron editorial, pero en el caso de Kintsugi había que trabajarlo más, porque al ser una novela debía cuidar más la cronología y que ciertas cosas fueran coherentes con estos personajes, mientras que un libro de cuentos totalmente independientes entre sí es más libre. El próximo año saldrá un libro infantil, ahora la próxima semana llega una traducción que hice para Libros del Laurel, una norteamericana. De repente todo explotó y aparecieron todas estas plantas. Es muy entretenido.

–¿Qué te inspira al escribir?
–Soy súper curiosa, pero también soy súper tímida. Conversando de uno a uno, de un tema que conozco, estoy más tranquila, pero yo soy muy tímida en general en la vida, en actividades sociales soy la que está solita. No lo digo de manera flagelante, soy la persona que soy y estoy cómoda con eso, pero por lo mismo soy muy silenciosa y siempre ando escuchando, mirando, soy muy curiosa. Mis cuentos no abordan grandes procesos históricos, sino más bien situaciones cotidianas, las cosas que a mí me gatillan curiosidad. La persona que me atiende en el supermercado, las personas que me cruzo en la calle, la persona que va en el auto al lado mío y veo que se ve triste o está cantando. Ese tipo de cosas me gatillan curiosidad y me dan ganas de escribir historias sobre de esas personas para yo jugar a ser esas personas o qué puede pasar con esa persona que se ve un poco triste, cómo habrá sido su día, o el que se ve feliz. De repente uno ve una pareja peleando o una mamá que va en el auto y el niño llorando atrás en la sillita. Esas cosas cotidianas me llaman un montón la atención.

–¿Cómo se refleja esta curiosidad en la creación de tus personajes?
–Con Kintsugi me pasó algo que no me había pasado antes. En el libro Lugar escribí un cuento que se llama Rebajas, que es la historia de una familia, una tía que es medio desastre, la echan del trabajo y que tiene una hermana muy exitosa que la abandona su marido y una hermana que es profesional. Entonces para ayudarse mutuamente esta tía empieza a cuidar a los hijos de esta hermana exitosa. Todo contado desde la perspectiva de la tía en un momento especial cuando está cuidando a sus sobrinos y pasan ciertas cosas. Y por primera vez me pasó que quise saber más de estos personajes. Cuando escribo cuentos termino mi historia y no quiero saber más, ya conté lo que quería contar. Pero con ese cuento me pasó que seguía en mi cabeza esos personajes: qué habrá pasado con esos niños a futuro, cómo vivieron el abandono de su papá, sobre la tía, estos padres. Entonces empecé a escribir su historia desde atrás, puse las piezas juntas y me gustó el resultado. Espero que esa curiosidad por saber más de estos personajes también la sienta el lector y me acompañen en este camino.

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Créditos: María Jesús Miranda

–¿Cómo es escribir en Chile y en la actualidad?
–Es un panorama súper interesante, hay más lugares donde publicar, además de las grandes editoriales, pero creo que el hecho que existan estas editoriales pequeñas te da más libertad para escribir lo que tú quieras, de ser un poco más libre con los formatos. En las editoriales independientes suelen arriesgarse más que las editoriales grandes, entonces puedes jugar en más formatos. Me parece que eso da mucha libertad, además de todas las plataformas virtuales y de poder publicar en blogs, en sitios web y de poder compartir el trabajo en redes sociales. En Chile también hay muchos concursos y fondos concursables de gobierno. Es un panorama muy entretenido. Particularmente las redes sociales hacen un trabajo muy bonito para conectar con lectores.

–En Puerto de Ideas estarás en la actividad “Tres voces y una tribu. Literatura joven latinoamericana” junto a Selva Almada (Argentina) y Carlos Manuel Álvarez (Cuba), ¿me puedes adelantar de qué tratará?
–Sí, es un diálogo entre tres escritores, donde juego de local y seré quien coordine el diálogo, haré las preguntas y participaré para compartir experiencias con Selva Almada y Carlos Manuel Álvarez. Cada uno tiene estilos distintos: Carlos Manuel se ha destacado mayoritariamente en la crónica, Selva Almada escribe sobre provincias en Argentina (tiene un lenguaje muy bello) y yo con experiencias más íntimas en Chile en conexión con Estados Unidos. Abordaremos sobre cómo vemos la literatura latinoamericana, de qué estamos escribiendo y qué temas nos gusta tratar. Además, abriremos el diálogo con el público para que se conozcan las obras de todos nosotros.

–¿Es primera vez que participas en Puerto de Ideas?
–Sí, he venido como público, pero es primera vez como expositora. Hace dos años que realizo un club de lectura en la Librería Catalonia en Santiago (Drugstore), donde nos juntamos una vez al mes a comentar distintos libros y ha sido súper linda la experiencia. Para esta edición del Festival quisimos replicarlo e hicimos un invento que se llamó Puerto de Lectura que consistió en que la semanas previas a Puerto de Ideas nos reunimos en el Museo de Historia Natural de Valparaíso a comentar tres de los libros de escritores que venían para acá, un poco haciendo la previa: Rating, de Alberto Barrera Tyszka; El viento que arrasa, de Selva Almada; y La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine. Puerto de Ideas trae a filósofos, científicos y escritores súper importantes, pero a veces uno no conoce sus obras, entonces era una oportunidad para juntarnos a conversar de diferentes libros. Fue un experimento que creo que salió súper bien. Ojalá repetirlo el próximo año, porque el Festival Puerto de Ideas es muy valioso a nivel internacional, nacional y local, entonces entre más días pueda durar, fantástico.


Tres voces y una tribu. Literatura joven latinoamericana
Centro de Extensión Duoc UC
María José Navia (Chile), Selva Almada (Argentina) y Carlos Manuel Álvarez (Cuba)
Valor: $2.000



Escrito por Vale Viancos

Periodista


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