Haciendo Ruido: Natalia Valdebenito y Beatriz Sánchez en Valparaíso

27 abril, 2018 5:38 pm Publicado por Vale Viancos | Deje sus pensamientos

Ruidosa es un festival feminista que tiene por objetivo la transformación social y cultural, a través del empoderamiento de mujeres en las industrias creativas. Su versión 2018 se realizó en Santiago el pasado sábado 7 de abril, sin embargo, realizaron una extensión en iF Valparaíso 3IE con “Haciendo Ruido”, un conversatorio donde participaron Natalia Valdebenito y Beatriz Sánchez, moderado por la periodista, co-editora e investigadora de Ruidosa, Auska Ovando.

Te invitamos a leer una entrevista exclusiva para Siente Valpo.

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-¿De qué forma el feminismo transformó la manera de comprender la sociedad y el mundo?

-Natalia: A mí la palabra me juntó lo que yo quería. Esto era lo que me faltaba de lo que veía en mi casa, esto era lo que a mí me define. Nunca en mi vida me había definido de ningún modo, ni rapera ¿cachai? Nunca entré en onda, nunca me vestí como el resto de mis amigas, nunca me cambié el pelo si todas se lo cambiaban, nunca me definí de ningún modo hasta que encontré el “feminismo”. De verdad, me ayudó a encontrar un camino, una obsesión, una forma de llevar mi trabajo. Es mucho más grande que yo y es bacán sentir que hay algo mucho más grande que uno.

-Beatriz: A mí me pasó, yo creo, que por experiencias de vida. Quedé embarazada muy joven, pensé en hacerme un aborto y me di cuenta lo que enfrentan las mujeres cuando pasan algo como eso. Yo vengo de una familia que tenía lucas, entonces pude seguir en la universidad. Finalmente, tuve a mi hijo porque no funcionó y tuve toda la protección para poder seguir la carrera y ahí comprendí algo que quizás no me había dado cuenta. Yo crecí además en dictadura, cuando el tema estaba demasiado lejos, y descubrí cómo a las mujeres nos afecta, cómo las mujeres éramos ciudadanas de cuarta clase respecto a los hombres, cómo todo se nos hacía muy difícil, cómo todas las mujeres cargan con el peso de los hijos en forma exclusiva, incluso estando o no en pareja. Yo lo cuento como anécdota, pero fue bien brutal en ese momento que cuando yo tuve al Diego no había ley de afiliación todavía en Chile.

-Natalia: Estaban los hijos naturales y los guachos…

-Beatriz: Recuerdo que lo íbamos a inscribir al registro civil. Yo con 19 años, venía de Viña, además estaba recién estudiando en la universidad. Y el gallo del registro civil nos mira y nos ve tan cabros imagino que nos pregunta si estábamos casados. “No”, le decimos nosotros y mira a Aravena (Pablo) y le dice “ojo, si tú reconoces a este niño y después no te casas con ella y formas tu propia familia, este hijo va a tener los mismos derechos que los otros”. Así, delante mío. Yo me sentí como una hormiga sentada en esa silla, no fui capaz de decir nada. No tuve ninguna herramienta para decirle “ándate a la mierda”. Todo eso hizo que me diera cuenta la posición que ocupábamos las mujeres y de ahí dije “nunca más”. Desde ese momento hablo de aborto libre, aunque a todo el mundo se le caiga el pelo y empecé a dar como esa lucha de ser muy provocadora en las cosas que decía, sin entender todavía que era feminismo y que era una lucha potente donde encontrar un espacio igualitario, porque éramos las últimas de la fila en este cuento. Así surgió, desde la rabia también, y fue súper interesante conocer a mujeres que se iban acercando a estos temas desde distintos lados.

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-¿Cómo hacer este llamado a que podamos aprender más y abrir más espacios, sobre todo en regiones?

-Natalia: Yo lo que he aprendido, mirando también, porque aprendo de las cabras más jóvenes, que yo las veo y siento que yo también quiero participar de eso que es juntarse en casas, partir desde ahí. A leer autoras, por ejemplo, y organizarlo vía Facebook, con mucha seguridad por supuesto. Pero creo yo que hay que empezar hasta así, como de a poquito, para que lo grande no se nos haga tan lejano. Yo lo propongo así y es como así lo he aprendido, que es escuchando a todas las mujeres que se pongan a mi lado, conversar incansablemente del tema, “a ti te pasó, a ti también”. Creo que hay que empezar desde “juntémonos a tomar once, cada una trae un libro leído y nos cuenta” y hueona ahí puede explotar, explota esa casa. Tu testimonio es tanto más valioso que el mío y yo creo que ahí entra también la diversidad. No porque yo haya logrado más vistoso es más valioso que lo que tú has hecho

-Beatriz: Y también me gusta pensarlo mucho en abrir esta discusión en familia a la hora de almuerzo, en un almuerzo familiar con primos, primas, tíos, tías, abuelitos y ¡pa! tirar la pregunta. Que yo lo hacía en mi familia mucho desde siempre y se formaban las discusiones, de repente eran super buenas, otras veces todos peleaban, pero también a lo que me refiero es que lo puedes hacer desde muy pequeño. Desde el origen, del núcleo. Hablar con la mamá sobre qué piensa del feminismo y ahí empezar a sacar cosas.

-Natalia: Una vez le hice una pregunta a unas cabras y me dijeron “mierda, no sé qué responder”. La pregunta era si tú realmente recuerdas a tu madre muy feliz. Cuando te dicen “no sé si soy feminista”, a ver, cuéntame, ¿tú viste a tu mamá de verdad ser una mujer feliz? No sé si llegaste a comentarlo con ella profundamente, no tengo idea, no estoy hablando de  factores, pero todas vimos a nuestras madres solo intentando ser felices. Pregúntatelo.

-Beatriz: O dejando de lado muchas cosas que te las han hecho presente: “Oye, tuve que dejar esto porque tuve hija”. Sin echarte la culpa, pero también entendiendo que su vida cambió en el momento en que asume ciertas pegas de la casa, que son supuestamente las pegas de la mujer.

-Natalia: Y te salen unas cosas que tú quedas impactada y puedes aprender de todo lo que no es el feminismo y es muy fuerte.

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Escrito por Vale Viancos

Periodista


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